Descripción
La flor de calabacín es una delicadeza efímera de color amarillo intenso, suave y ligeramente dulce. Rellena, frita o en tempura, es uno de los bocados más elegantes del verano.
Es la flor comestible de la calabacinera, que se recolecta al amanecer y debe consumirse casi al momento. Su fragilidad es parte de su encanto y de su exclusividad.
Origen de la flor de calabacín
El aprovechamiento de la flor viene de las cocinas italiana y mexicana, donde es tradición centenaria. En España es cada vez más demandada por la restauración, de mayo a septiembre.
Propiedades nutricionales
- Vitamina C: Antioxidante natural.
- Betacaroteno: Responsable de su color amarillo.
- Folatos: Vitaminas del grupo B.
- Ligereza absoluta: 15 kcal por 100 g.
Beneficios para la salud
- Muy ligera: Perfecta para menús delicados.
- Antioxidante: Carotenoides y vitamina C.
- Digestiva: Textura suave y delicada.
- Hidratante: Alto contenido en agua.
Formatos
- Bandeja de flores frescas: Recolectadas del día, para uso inmediato.
¿Cómo cocinar la flor de calabacín?
- Rellena: De ricotta o queso fresco, al horno o frita.
- En tempura: Rebozado ligero y crujiente.
- En quesadillas: La tradición mexicana.
- En crudo: Pétalos en ensaladas y como decoración comestible.
Conservación
- Uso inmediato: Idealmente el mismo día.
- En la nevera: Máximo 24-48 horas, en una sola capa.
Recetas con flor de calabacín
- Flores rellenas de ricotta: El clásico italiano.
- Tempura de flor de calabacín: Crujiente y etérea.
- Quesadillas de flor de calabacín: México en la mesa.
- Risotto con flores de calabacín: Elegancia veraniega.




