Descripción
La chalota es un bulbo pequeño y alargado, a medio camino entre la cebolla y el ajo. Su sabor es más fino y delicado que el de la cebolla, lo que la convierte en la favorita de la alta cocina.
La chalota (Allium ascalonicum) crece en grupos de bulbos, como el ajo. Es apreciada por su dulzor sutil y porque no repite ni resulta agresiva en crudo.
Origen de la chalota
Procede de Asia Central y debe su nombre a la antigua ciudad de Ascalón. Francia la consagró como ingrediente de referencia de su gastronomía, y hoy se cultiva también en España durante todo el año.
Propiedades nutricionales
- Quercetina y flavonoides: Antioxidantes que protegen las células.
- Vitaminas: Aporta vitamina A, B6 y C.
- Minerales: Potasio, hierro y manganeso.
- Compuestos azufrados: Con propiedades antimicrobianas.
Beneficios para la salud
- Salud cardiovascular: Ayuda a regular colesterol y presión arterial.
- Digestiva: Más suave y tolerable que la cebolla.
- Antioxidante: Combate los radicales libres.
- Sistema inmunológico: Refuerza las defensas.
Variedades de chalota
- Chalota gris: La más aromática, muy apreciada en Francia.
- Chalota banana: Alargada, de mayor tamaño y pelado fácil.
- Chalota rosada: Dulce y suave, ideal para vinagretas.
¿Cómo cocinar la chalota?
- En crudo: Picada fina en vinagretas y tartares.
- Pochada: Base de salsas clásicas como la bearnesa o el beurre blanc.
- Glaseada: Entera, como guarnición elegante de carnes.
- Asada: Al horno con aceite de oliva desarrolla todo su dulzor.
Conservación
- En despensa: En lugar fresco, seco y ventilado dura varias semanas.
- Cortada: En la nevera, en recipiente hermético, hasta 3 días.
Recetas con chalota
- Vinagreta de chalota: El aliño clásico para ostras y ensaladas.
- Salsa bearnesa: Imprescindible con carnes a la parrilla.
- Chalotas glaseadas al vino tinto: Guarnición de restaurante.
- Confit de chalota: Para untar en tostas y acompañar quesos.




